.Paula.

sábado, 19 de febrero de 2011

Son las 4:01 de la mañana, literalmente. No puedo dormir. Por mi mente se cruzan miles de palabras cruzadas con sentido, o no, pero de tal manera que no puedo pegar ojo.
Solo pensaba que quizas escribir algo me facilitaria un sueño profundo. Ya son las 4:02. ¿Toda la noche va a ser así? Crucemos los dedos, y esperemos que no.
Me acuerdo de su rostro. 4:03. De sus manos y de su risa. Bah! así no hay quien duerma. Quizás me venga bien una buena dosis de metal... 4:04
Enfin, buenas y largas noches.

domingo, 13 de febrero de 2011

Un pie y después otro. Clavo mi mirada abajo. Vacio. Todo lo que hay, es un enorme vacio de un sinfín de emociones. Levanto la vista hacia el horizonte, y delante mio, una gran red de edificios conectados por pequeñas callejuelas no visibles desde tan alta posición. Veo miles de azoteas y techos. Sopla el viento. Un viento cálido, suave. Un viento del sur. Me permito cerrar los ojos después de subir a pie las escaleras que me conducen hasta aquí. Respiro, lenta y profundamente. Dejo que cada una de las moleculas de aire, pasen a ser parte de mi. Noto el aire caliente. Entra. Y sale y con el aire, la sensación de rencor se va, y también el odio, y la tristeza. Sonrio. Es un momento bastante macabro para ser feliz, pues sé lo que viene después de esto. Un salto al vacio, a la nada. Un escalofrío me recorre. Pero no me hecho atras. No hay nada que me retenga aquí. Total, ¿para qué? Abro los ojos. Y ante mi, el mundo, que poco a poco se va desvaneciendo. La luz del sol se va ocultando, llega el final del dia, que por suerte o por desgracia, me arrastra a mi también. Tomo aire, y sonrio por ultima vez. Y ahora sé lo que he de hacer. Y tan segura y firme, con una sonrisa pintada en mi cara, lo hago. Un pie, y ahora el otro. Y después, el vacio.