.Paula.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Silencio

Y cada día en aumento, las miradas asesinas de un bando a otro, las malas palabras cruzadas, los gritos.
Y es cierto que podría callar, agachar la cabeza i tragarme las palabras. Pero... ¿que hay de lo que yo pienso? ¿y de lo que siento? bien, después de catorce años, descubro, más bien afirmo mi teoría que, todo lo que un padre enseña a un hijo, se queda marcado. Y que por desgracia, alguien marcó la mente de quien ahora me enseña, no solo a mi. Y que gracias a eso, no hay sentimientos que valgan aquí.
En fin, siento duda, de saber si algún día, llegará el momento en que seamos capaces de mantener una conversión más allá de dos palabras sin sentido, acusándonos el uno al otro.
De verdad, que lo deseo.