
Después de todo, él tenía razón.
Las flores de Jericó, renacen.
Es una flor muy poco conocida, y pese a eso es envidiable. Tienen un aspecto precioso, con colores intensos.
Esta flor, pero, tiene un grave inconveniente, no sabe luchar contra el calor. El calor la mata poco a poco.
Cuando viene una ola de calor, ella se marchita, y se queda medio muerta, se queda sin vida. Podría pasar por una flor seca, y muerta, pero no lo está.
Cuando esa mala época pasa, ella renace, vuelve a ser la flor esplendorosa que era.
Las flores de Jericó, renacen.
Es una flor muy poco conocida, y pese a eso es envidiable. Tienen un aspecto precioso, con colores intensos.
Esta flor, pero, tiene un grave inconveniente, no sabe luchar contra el calor. El calor la mata poco a poco.
Cuando viene una ola de calor, ella se marchita, y se queda medio muerta, se queda sin vida. Podría pasar por una flor seca, y muerta, pero no lo está.
Cuando esa mala época pasa, ella renace, vuelve a ser la flor esplendorosa que era.
Pero durante el periodo de tiempo que está marchita, lo pasa mal, realmente mal, y no ve el final de su penumbra. La flor de Jericó es única, es luchadora, pero sin embargo, por su simple apariencia no se le distingue de las demás. Aun así y sin que la gente de su alrededor se dé cuenta, ella lucha cada instante, cada minuto, por seguir viva.
Firmado; El elemento de la Libertad
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